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UNA VISIÓN
Llegó la hora de la cena. Lo sabía por la colocación del sol y la coloración del cielo en un ocaso algo repugnante y envidiosamente atractivo. Para remediar esta visión me pongo a representar.
Hilvano pensamientos junto con ideas, trazos de bellezas que van esculpiendo chillonas formas. Allí estaba el principio de la fotografía que se hundía en el alma de una matriz. Una frase emborronaba un soporte que a su vez mareaba de placer el diseño de trazos que refrescaban los colores. Visualizaba un rostro escondido en una fugaz naturaleza. Su perspectiva golpeaba con pasión arrojando sombras a los pies del arte…
Aquí debo detenerme un momento y lanzar una advertencia, cuando la inspiración huye cualquier intento de recuperarla es como darle vida a los muertos.
Lo que nos rodea y visualizamos hoy aquí es la necesidad de representar el mundo que nos envuelve. Si bien esta idea ha venido innata al hombre, ha evolucionado con el hombre mismo. Y es que es inevitable que tengamos que esclarecer nuestro interior a través de la representación artística, aunque la pregunta sería no el porqué sino el cómo y el dónde nacen los vientos de la creación plástica. Seguramente no habría respuesta a ello.
Profundizando en el tema, les hago llegar la afirmación de que podría existir una conexión entre tres elementos que permiten la manifestación de la obra plástica: la voluntad, la mente y el espíritu. Saben aquellos que lo experimentan que nada hay más profundo que el misterio de la creación de una obra que surge donde antes nada había existido y que perdura con el tiempo. Es por ello que el Arte debemos entenderlo no como una forma de evadirnos de la vida, porque es mucho más y está abrigado por la persistencia, el sacrificio, la soledad, la voluntad creadora, la pureza, todas estas cualidades o mejor dicho valores darán seriedad a cualquier obra plástica.
Se encuentra la mancha dando volumen a la forma que a su vez de la línea recrea un contorno. Me interrumpe el dolor del brazo que me obliga a modificar la postura porque noto que la perspectiva frontal discrepa con el punto de vista que quería localizar. No encuentro luz de sol en la paleta y araño con los palillos la modulación de un busto sin rostro, frio y blanco…, cuando sucede algo así, las explicaciones no son sencillas.
A partir de este momento posicionémonos en celebrar con esta exposición los cien años de existencia de la ahora conocida Escuela de Arte y Superior de Diseño de Santa Cruz de Tenerife, que antaño fue de nombre Escuela de Artes y Oficios. El paso esencial de un nombre al otro ha sido el transcurrir del tiempo y la adaptación a los avances del conocimiento. Aquí tenemos el pasado y el presente del legado de este centro educativo en donde se han formado artistas en todos los campos de los oficios artísticos y adquirido las competencias indispensables a la práctica de su arte. Nos hace falta ahora percibir, comprender e interpretar lo que en ella se presenta, ya que es allí donde se origina la muda obra que el artista ha trasmitido con su creación.
Tenemos ante nuestros ojos unas experiencias estéticas particulares y propias de cada artista. La presencia de sus trabajos logrará temblar nuestro fuero interno porque, hemos de entender, que la significación de la obra de viene no por lo que pueda suponer al mismo artista sino a nosotros como tales visionarios, como espectadores, por tanto habrá que verla mentalmente. Ahora bien, cabría preguntarse si este profundo esfuerzo creativo no es obra de un milagro o, quizás, de una magia o fuerza sobrenatural, para que el artista logre que sus creaciones transformar la materia y que sea duradera en el tiempo como obra de arte, haciendo que vaya más allá de sólo el hecho de tocas la madera o la piedra, más que los colores y sus mezclas
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Nunca he sido partidario de explicar una obra de arte, pues, entre otras cosas, porque quizás ni el propio artista lo sepa hacer. Más interesante me resulta saber y aprender, como hoy hacemos todos aquí, cómo fue su modo de crear, su método, su estado apasionado de introducirse y bucear no su mundo sino en el mundo de la obra, la cual, desde este punto de vista, se torna en un ente que adquiere vida propia y nos da las pautas a poder entender a transmitirnos.
Debemos a la vez prepararnos a comprender que será una experiencia estética compartida entre autor, obra y espectador. Una vez más, se impone la necesidad de aplicar nuestras capacidades emotivas y que nos ahoguen, nos enreden en un éxtasis que arrastre nuestra razón.
Los artistas que exponen en esta muestra nos invitan a un desafío, el de rastrear humildemente sus realidades artísticas. Nos vamos a enfrentar con las múltiples posibilidades de indagación que cada obra nos da y siendo así recrearemos las imágenes con nuestros sentidos modificándolas según nuestra experiencia de vida.
Aconsejo ir más allá del camino trazado por cada uno de los autores presentes en esta muestra, más lejos de la concreción de sus propuestas nos adentrándonos allí donde se nutren los estadios del alma, de sensaciones de esos momentos derivados de la contemplación.
Acabo dando otra vuelta y otra… y me enredo en los cortes de unas telas las que se me pegan dejando una tenue huella de línea en un tiempo y en un lugar. Al punto limpio los colores que detallan los esquemas de unos pliegues y con esmero y precisión horneo el barro que declara la imagen la humedad del aire del mar. Y del mármol salió una mano que alimentó la fuerza de la obra y de la piedra un torso que avanzo en busca de su pedestal.
Podría creerse que esto es un sueño, pero no es soñar el ARTE también.
Pedro Raidel Remedios González
Director de la Escuela de Arte y Superior de Diseño Fernando Estévez.
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