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El elogio primero dirigido al señero edificio donde la Escuela de Artes y Oficios tuvo su sede desde 1910 hasta su traslado a la sede actual en 1995.En segundo lugar, la valoración en pequeños retazos a la memoria de la figura del escultor Estévez del que esta escuela lleva hoy su nombre y entender porqué somos sus herederos.En tercer lugar el reconocimiento del movimiento Arts & Crafts como impulsor de unas manifestaciones artísticas que aparecen unidas al movimiento cultural e industrial del siglo XX y a sus consecuencias futuras.
Hace cien años en la hoy conocida como Plaza de Ireneo González, antes de La Constructora, abría sus puertas a la enseñanza un magnífico inmueble diseñado por el primer arquitecto provincial de Canarias Don Manuel de Oraá y Arcocha en una iniciativa de Bernabé Rodríguez Pastrana, un alcalde que dejó su huella en Santa Cruz y que representó, en su momento, lo mejor del pensamiento democrático canario preocupado por mejorar la educación, la cultura, y la situación de las clases más desfavorecidas de la capital
Muchos maestros, profesores, fundadores y docentes que han pasado por sus aulas constituyen un testimonio ineludible del pasado cultural de la ciudad y sirven de ejemplo, pero el nombre de nuestra escuela aparece unido desde 1991 al escultor orotavense Fernando Francisco Estévez del Sacramento que formara parte de la Academia Provincial de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife entre los años 1850 hasta su muerte en 1854 y ocupara plaza en la Escuela de Dibujo que dirigiera Lorenzo Pastor y Castro.
Son varios los historiadores que concluyen que no fue la escasez de trabajo la que dirigió los pasos de Estévez hacia la Escuela sino la necesidad de cubrir una plaza vacante y los deseos de renovación del espíritu conservador que había demostrado la antigua Escuela de Dibujo y que hacía necesario un profesor que asumiera los fines progresistas y sociales deseados.
Su reconocida calidad de artista, deseos de superación, espíritu ilustrado, experiencia pedagógica en las escuelas de La Orotava, rigor, disciplina y carácter decidido, junto a un historial de activismo político liberal le hacían aparecer como la figura idónea, muy distante del tímido y piadoso imaginero que algunos habían forjado de su persona.
En 1850 se destaca el papel de que las artes engrandecen la industria. Los artesanos de Canarias tienen las puertas abiertas del arcano. Existen ya escuelas de aritmética, geometría aplicadas a las artes, de dibujo lineal y de ornato. “Estas verdades han adquirido la demostración solemne por el éxito y la aprobación general que ha merecido la grande exposición de Londres, alusión de Berthelot a la capital inglesa, por coincidir en el tiempo con los esfuerzos que hace Santa Cruz de Tenerife para vincularse al nuevo movimiento europeo de las Artes respecto a la Industria".
La Edad Media había mantenido un concepto fundamentalmente utilitario del arte. El trabajo del artesano especializado giraba en torno al taller, dentro de una concepción comunal anónima.
La autonomía relativa del artista es el resultado de un proceso íntimamente ligado al desarrollo del arte occidental. A partir de dicho proceso el trabajador manual pasa a ocupar un lugar social prominente. La antigüedad clásica magnificó el arte, no al artista, quien siguió siendo un trabajador manual.
Desde el Quatroccento hasta nuestros días el artista se libera de su participación en los gremios artesanales, siendo su trabajo, la expresión de “su individualidad” creadora.
Asimismo, la autonomía del objeto como obra de arte adquiere importancia histórica a partir del Renacimiento cuando ciertas clases sociales se interesan por adquirir obras de arte como sinónimo de prestigio social y consolidación económica del patrimonio. Es en ese momento cuando comienza a trocarse el valor de uso del objeto en valor de cambio.
Hay que tener presente a la hora de señalar autonomía a las prácticas estéticas, que no hay acción u objeto que sea puramente económico, tecnológico, artístico o estético, pues “todo producto humano además de reflejar la sensibilidad refleja también las necesidades de subsistencia de su productor”.
En el siglo XIX el movimiento Arts & Crafts del que somos herederos pretendía volver a la manufactura artesanal contrastada con la producción industrial de la época y así hacer llegar la cultura a las áreas menos pudientes de la sociedad.
El movimiento reivindicó los oficios medievales en plena época victoriana, reclamando así la primacía del ser humano sobre la máquina, con la filosofía de utilizar la tecnología industrial al servicio del hombre, potenciando la creatividad y el arte frente a la producción en serie.
Las Escuelas de Artes y Oficios se crearon en España durante el Sexenio Revolucionario y se instauraron durante la 1ª República. Se concibieron como una palanca para el ascenso económico y social de la clase obrera y sirvieron para mejorar la cualificación profesional y técnica en el proceso de industrialización del país.
En Canarias, la primera Escuela se crea en 1910 en Santa Cruz de Tenerife con el nombre de “Escuela Municipal de Artes Industriales”.
Estos preceptos decimonónicos, que parecen obsoletos, siguen vigentes hoy día y nuestras enseñanzas son un referente a ese espíritu del liberalismo partiendo de que el desenvolvimiento de la Industria es la fuente inmediata en riquezas para los individuos y las naciones, e insiste en la necesidad de conciliar: Arte y Progreso
Por último, particularmente, no puede mi persona obviar el honor que se me ha conferido en este evento reconociendo que cualquier otro con más méritos pudiera haber realizado esta labor que me ha sido encomendada y que tanto agradece la que ha vosotros se dirige por la satisfacción personal y profesional que durante tantos años ha sentido de pertenecer a un grupo privilegiado de docentes, artistas, creadores, pero sobre todo de personas, que son la herencia y el porvenir de nuevas generaciones que ya traen en sus maletas el acervo cultural y artístico que los acercará al futuro cogidos de la mano de nuestros insignes maestros.
Por ello quiere ésta que os habla poner en su voz un pequeño trozo de uno de los últimos discursos de Fernando Estévez a sus alumnos que sigue tan vivo hoy como hace 150 años.
“Los poderosos motivos que nos animan a fomentar en nuestro país el desarrollo y mejora de las artes, no deben ser ya considerados como para proporcionaros un pasatiempo,… mirad vuestro porvenir, y esto bastará para acallar la maledicencia del que con intención dañada os quiere distraer de unos ejercicios tan útiles para vosotros, como para la general prosperidad de nuestra Patria…”
Consuelo Covadonga Losada Vera
Profesora de Historia del Arte de la EASD Fernando Estévez
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